Los peligros de las represas
Por Armando Pérez Araújo
Empecemos por advertir que las represas, como obras de ingeniería, son
infraestructuras estratégicas energéticas, de riego o de control de
inundaciones, pero si lo pensamos desde la ecología tenemos que advertir la
existencia de impactos estructurales sobre los sistemas fluviales. Por esa
misma razón, cualquier análisis serio sobre las represas no puede ser
simplemente ideológico, debe ser ecosistémico, acumulativo y territorial. Esta
restricción criteriológica es válida para cualquier situación geográfica,
llámese delta del Nilo, alteración del río
Yangtsé o del río Xingú, represa de Urrá o para la represada represa del
Cercado en el Río Ranchería. Es decir, que siempre que hablemos de los principales
peligros y daños ecológicos, de
las represas debemos hacerlo con un enfoque técnico, lo más objetivo posible.
Sirve de algo la explosiva y tardía reacción colectiva del pueblo colombiano,
especialmente de la gente del departamento de Córdoba, respecto a los intríngulis
políticos alrededor de la génesis de la represa de Urrá, incluso, los comprobados
crímenes de los paracos a quienes de
alguna manera enfrentaban a la otra avalancha, la de la codicia de los jugosos
contratos y la voraz inclinación terrófaga de los actores civiles, militares y
paramilitares de entonces.
Por esa razón, hemos defendido, respecto al caso de la represa El
Cercado en La Guajira, la tesis de que dicha obra debe terminarse, siempre y cuando
se revisen y arreglen los descubrimientos hallados por el Departamento Nacional
de Planeación para justificar el freno de las obras y por supuesto, de los
importantes contratos. Sería muy grave, que se muevan hacia adelante las obras o
contratos de dicha represa, sin antes examinar con la mayor responsabilidad
posible las anomalías estructurales que oportunamente
se descubrieron y advirtieron como graves por la entidad competente.
Agrego que, en regiones como La Guajira o zonas semiáridas, el pulso
hídrico alrededor de las represas, es determinante para la supervivencia de
ecosistemas frágiles, por el bloqueo de la migración de los peces, alteración
de los ciclos reproductivos, para no hablar sino de estas especies faunísticas.
Aquí podríamos acudir a la célebre consigna:
Represa sí, pero no así.


