miércoles, 4 de marzo de 2026

 

CIENTO CUARENTA Y CINCO MILLONES DE PESOS

Por Armando Pérez Araújo*

En primer lugar, hablemos sobre lo que significan los pírricos ciento cuarenta y cinco millones de pesos hallados en cercanía de Hato Nuevo, en manos del escolta y hombre de confianza del Secretario General de la Cámara, doctor Lacoutier, al parecer, con su conocimiento y direccionamiento, y evidente destino a la compra de votos a favor de un candidato al Senado de la República, de la misma cuerda del jefe o cómplice del servidor público, el célebre senador Carlos Trujillo, dirigente nacional del partido conservador. Lo grave es que esta injerencia del partido conservador, o de quienes se aprovechan del letrero de esa organización, en la política de la capital indígena de Colombia, Uribia, su principal bastión, no es la primera vez que lo hacen, ya que tremenda práctica viene sucediendo de manera sistemática y pública, con el beneplácito de las autoridades, la jerarquía de los partidos y la alcahuetería de encopetados dirigentes indígenas. El mismísimo senador Trujillo, ya había incursionado exitosa e impunemente, comprando, al por mayor y al detal, concejales de Uribia y otra clase de dirigentes indígenas, por conducto del alcalde de la época, el indígena Bonifacio Henríquez.

Lo peor de todo es que esta conducta punible no es exclusiva de quienes se han aprovechado del letrero del partido conservador, organización en La Guajira fundada por familias honorables, porque hay asociaciones para delinquir con diferentes denominaciones de otros partidos y movimientos que en política bailan al son que les tocan, delante de las cámaras aplauden al gobierno y en la vida real se juntan con sus enemigos.

En este caso, es menester encuadrar la investigación penal en la existencia del delito de asociación o concierto para delinquir que supone un acuerdo voluntario entre varios individuos con el propósito de delinquir.

*Candidato al Senado de la República

lunes, 2 de marzo de 2026

 

Voten por mí, o voten por ellos o por ella.

Por Armando Pérez Araújo

Quiero que sepan mis votantes que en caso de ser elegido Senador de la República haré los indispensables debates en el Congreso de la República, y en caso de que no, también los haré en donde sea necesario y cuando sea menester. Haré los debates argumentativos en cualquier terreno para que se consolide un Cierre de Mina Justo e Integral para toda La Guajira y el resto del país. Para mí, la restitución de las tierras indígenas a sus dueños, y el restablecimiento de los derechos territoriales y económicos a los afros, es un imperativo moral, asunto que así lo ha reconocido el propio presidente Petro. Luchar por configurar una Sociedad Portuaria Indígena de Economía Mixta, para que los indígenas sean los principales titulares de los derechos portuarios a partir del año 2034 es una obligación prioritaria de mi agenda política. De la misma manera insistiré a favor de que este gobierno, o el progresista que le siga, revise la estructura legal de los parques eólicos, en procura de convertirlos, cada uno de ellos o por grupos de proyectos vecinos o similares, en sociedades de economía mixta, en donde estén participando accionariamente los habitantes dueños locales del territorio, los trabajadores y ex trabajadores de la minería, el Estado y los inversionistas nacionales o extranjeros, porque sólo así la transición energética en La Guajira tendrá sostenibilidad moral y política, lo mismo que tranquilidad y seguridad jurídica para los inversionistas irresponsablemente sonsacados por el gobierno anterior. He demostrado, sin tener credencial de congresista, que le he podido cumplir a la ciudadanía en los asuntos más cruciales del trámite abusivo de la minería multinacional, desde mi litigio estratégico a favor de indígenas y afros, a favor de la paz. Los pequeños y medianos propietarios de tierras en el sur de La Guajira saben muy bien, a pesar del silencio de los medios de comunicación y de la absurdidad de los jueces y fiscales, que fui el autor de la defensa ante el Consejo de Estado de la eliminación de las famosas reservas del Incora a favor de la familia Rockefeller por conducto de Carbocol. Desde esa época de 1992 se espantaron del concierto delictivo dichos instrumentos de coacción de la minería abusiva contra las familias trabajadoras del campo guajiro, igualmente con lo ocurrido con la sentencia de la corte T-528 del mismo año. Ambos instrumentos conquistados por el suscrito que, quiéranlo o no, se convirtieron en pilares políticos de nuestras batallas jurídicas y sociales.

Apelo a la ciudadanía libre e independiente a pedir su respaldo electoral, pero perfectamente que pueden optar por los mismos y por la misma, a sabiendas de lo que será un nuevo cuatrienio de frustraciones.

Acudo a la colonia de comerciantes árabes, porque tengo absolutamente claro que la estrategia que he venido defendiendo, que seguiré defendiendo, de consolidar entre ambas colectividades, lazos de solidaridad política, mejor, entendimiento entre la territorialidad del pueblo indígena y la comunidad árabe, son la mejor fórmula para asegurar el crecimiento respetable y digno de Maicao y los demás trabajadores del comercio.

A los antioqueños o paisas, a los demás comerciantes, a quienes han arribado a La Guajira en búsqueda de la prosperidad, acudo con la mayor humildad a pedir el voto para el Senado de la República.

A los hermanos de la República Bolivariana de Venezuela, mi mensaje en este momento electoral es que, si soy elegido Senador de la República de Colombia, mi curul será a favor de la concordia y de la paz de los venezolanos, igual que si fuesen colombianos, especialmente del entendimiento respecto a las causas comunes de los habitantes de frontera.

Me niego a examinar el enredo en cada uno de los prontuarios de los demás aspirantes. 

 

domingo, 1 de marzo de 2026

 

CIERRES DE CAMPAÑA, SIN VERGÜENZA

Por Armando Pérez Araújo*

Las campañas políticas, o lo que se conoce como tales, son una clara demostración de riqueza y de poder, en muchos casos extravagantes y contraproducentes abusos y humillación. Al mismo tiempo son una demostración ilimitada de la capacidad de exceso de poder y vanidades de sus protagonistas locales. Los políticos, o lo que se conoce como tales, aprovechan el desorden y la proliferación de hazañas abusivas de ostentación para realizar y exhibir ridículas alianzas prohibidas. No es difícil descubrir la doble o triple militancia en la que incurren presumidos personajes de la fauna local. La mesura y el respeto por los valores y principios no se usan en nuestras campañas criollas, desaparecen por completo, al contrario, quienes deberían exhibirse cuidadosos, discretos y dueños de la mayor pulcritud, aprovechan sus campañas políticas para mostrarse más desabrochados en el alarde de gastos y jactancias, sin importarles los riesgos éticos de su destitución que aumentan cada vez más ante las cortes. Aprovechan para lucir como faraones criollos con la desesperada necesidad de extremar sus ínfulas y humos. Fácilmente, en casos como el de La Guajira, donde es evidente que hay una captura institucional por parte de ciertos políticos, se percibe que hay apropiación indebida de recursos y, peor que eso, ostentación deliberada del poder económico derivado del poder político. Aquí, donde la gente lucha por sobrevivir, resulta moralmente inaceptable que desde el poder se exhiba riqueza como símbolo de autoridad. Produce asco que el poder político, obtenido con recursos públicos, se convierta en plataforma de ostentación económica frente a comunidades con sus necesidades básicas insatisfechas. La suntuosidad del poder económico en la política local no es liderazgo: es dominación. El fenómeno extático es lo que ocurre en el llamado cierre de campaña, una especie de festival de humillaciones, en donde a unos se les obligan a asistir, a otros les pagan para acudir y aplaudir. Es la manifestación del pus, la supuración de la llaga en la política.

Hemos llegado a la conclusión de que lo que es peor para la sociedad, peor que la enorme extravagancia de los llamados políticos, que son simples traficantes del hambre, la sed y el desempleo crónicos, son los intermediarios, que se hacen llamar líderes o dirigentes en las respectivas comunidades, porque son éstos los que no permiten que las comunidades se liberen del miedo y de la costumbre de aceptar lo inaceptable.

Mi invitación, para las elecciones del próximo ocho de marzo y para siempre, es que entendamos que ningún poder sería tan arrogante si fuésemos capaces de vencer la tolerancia a su alrededor. Debemos aprender que el abuso del poder se alimenta principalmente de quienes lo celebran, o justifican o se benefician de él.

·        Candidato al Senado de la República.