CIENTO CUARENTA Y CINCO
MILLONES DE PESOS
Por Armando Pérez
Araújo*
En primer lugar, hablemos sobre lo
que significan los pírricos ciento cuarenta y cinco millones de pesos hallados en
cercanía de Hato Nuevo, en manos del escolta y hombre de confianza del
Secretario General de la Cámara, doctor Lacoutier, al parecer, con su
conocimiento y direccionamiento, y evidente destino a la compra de votos a
favor de un candidato al Senado de la República, de la misma cuerda del jefe o cómplice
del servidor público, el célebre senador Carlos Trujillo, dirigente nacional
del partido conservador. Lo grave es que esta injerencia del partido
conservador, o de quienes se aprovechan del letrero de esa organización, en la
política de la capital indígena de Colombia, Uribia, su principal bastión, no es
la primera vez que lo hacen, ya que tremenda práctica viene sucediendo de
manera sistemática y pública, con el beneplácito de las autoridades, la
jerarquía de los partidos y la alcahuetería de encopetados dirigentes
indígenas. El mismísimo senador Trujillo, ya había incursionado exitosa e impunemente,
comprando, al por mayor y al detal, concejales de Uribia y otra clase de
dirigentes indígenas, por conducto del alcalde de la época, el indígena Bonifacio
Henríquez.
Lo peor de todo es que esta conducta
punible no es exclusiva de quienes se han aprovechado del letrero del partido
conservador, organización en La Guajira fundada por familias honorables, porque hay asociaciones para delinquir con diferentes
denominaciones de otros partidos y movimientos que en política bailan al son
que les tocan, delante de las cámaras aplauden al gobierno y en la vida real se
juntan con sus enemigos.
En este caso, es menester encuadrar
la investigación penal en la existencia del delito de asociación o concierto para
delinquir que supone un acuerdo voluntario entre varios individuos con el
propósito de delinquir.
*Candidato al Senado de la República
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