miércoles, 5 de marzo de 2025

No me arrepiento de haber votado por Gustavo Petro para Presidente...

 Por Armando Pérez Araújo

…tampoco significa que esté feliz de la vida por tantas cosas que han pasado y por tanto tiempo desaprovechado en este cuarto de hora cargado de esperanzas, que poco a poco se han desvanecido con el inexorable paso del tiempo. El presidente Petro nos ha demostrado que le caben los grandes problemas de la patria en la cabeza, incluso, los enormes y profundos asuntos de las tremendas discusiones globales donde ha sobresalido con brillantez, balance que nos enorgullece como compatriotas suyos. Igualmente, el señor Presidente, a pesar de la agreste y desbordada oposición, hay que reconocer que lucha incesantemente para defender las transformaciones que requiere el país, muchas de ellas elaboradamente saboteadas por el poder constituido y consolidado durante muchos años, y por la renovada y briosa corrupción galopante. Sin embargo, es bueno, justo y útil reconocer que, en algunos temas, por cierto no menores, el señor Presidente ha venido fallando, verbigracia, en los siguientes que me permitiré expresarlos con profundo respeto y en el orden estrictamente cronológico en que se fueron presentando: en primer lugar, no fue acertada la decisión de configurar la lista cerrada al Senado de la República de la manera como se hizo, porque para el caso de la representatividad de algunos lugares de la provincia colombiana, el ejemplo de la Guajira podría servir, indica  que el método de selección no fue el más apropiado o adecuado. Lo explico mejor: configurar correctamente una lista cerrada al Senado con los mejores del país, supone que muchos hombres y mujeres iguales y/o mejores queden excluidos por cuenta de la votación sacada por esa lista, máxime si el mecanismo de configuración de la lista acordada no constituye un ejemplo de democracia local digno de imitación y reconocimiento. Desde un principio hemos afirmado que no tenemos nada personal contra la distinguida senadora Peralta, aunque se le podría cuestionar por los argumentos y méritos que se tuvieron en cuenta, y no fue culpa de ella, para acceder al privilegiado sexto renglón en la lista cerrada del Pacto Histórico, por encima de Iván Cepeda, Piedad Córdoba, Pedro Flórez, aliado de Benedetti, Isabel Zuleta, líder de Ríos Vivos, Álex Flórez, protegido por el alcalde de Medellín Daniel Quintero, Clara López, Robert Daza, Yuly Esmeralda Hernández, aliada de Camilo Romero y el mismísimo y brillante Wilson Arias, que estuvo casi ahogado, al momento de la distribución de las curules de su organización política. En todo caso, al Señor Presidente o a su cercano sanedrín se le podrían achacar algunas responsabilidades relacionadas con estos temas inaugurales de su gobierno que, incluso, tuvieron mucho que ver con los desconcertantes resultados de los pasados comicios regionales. Sigamos. Pero, hablando con la gente de la calle, hemos descubierto que otros asuntos banales, como haberse sentado el presidente Petro con el expresidente Uribe, como un par de viejos camaradas en desarrollo de charlas seguramente bien intencionadas, y asuntos no muy banales, como haber escogido al doctor José Félix Lafaurie como su par más idóneo para la política de tierras y de la paz de los colombianos, eso sí ha deteriorado, según se dice, las potencialidades del éxito de nuestro presidente y sus programas de transformación. De otra parte, y cambiando de tema, yo me encuentro entre los colombianos que no censuran al presidente por haber publicitado el Consejo de Ministros, al contrario, estoy entre quienes lo felicita por ello, porque creo que hacer pública esas sesiones, debería ser una práctica que vale la pena hacerla obligatoria en aras de fortalecer un componente de nuestra democracia, como lo es la transparencia, salvo respecto a aquellos asuntos considerados reservados para la suerte de la nación. Además, porque de otra manera el pueblo colombiano y el mismísimo Presidente no habrían hallado maneras de entender la fragilidad política del gobierno, tampoco la dramática división que sufre el grupo ministerial que impediría que uno cualquiera de los ministros resulte con facilidad siendo la carta ganadora del gobierno en las elecciones del 2026. También me encuentro entre los colombianos que justifican el nombramiento del ex senador Benedetti como Ministro del Interior, aspecto sobre el cual la revista Pensamiento Caribe había vaticinado dicha designación de la siguiente forma: “La decisión de Gustavo Francisco de volver imprescindible a Armandito no debería convertirse en el objetivo del poder mediático para masacrar al controvertido exembajador de la FAO.  Masacrar al amigo del presidente para hacerle oposición al presidente no tiene por ningún lado la lógica y ética periodística que requiere este momento de transformaciones truncadas, al menos que se pretenda transitar por los caminos de la violencia política. Lo digo de otra manera, un poco más escatológica o excremental, como lo dijera un célebre padre de la patria: lo que podría ser el gran problema, es decir, que el presidente haya vuelto imprescindible a uno de los conductores de su campaña a la presidencia, no debería servirle a la oposición para confundir la mierda con la pomada.  Armandito, gústele o no a sus colegas periodistas o a sus colegas de la política colombiana, tiene sus atractivos en el mundo del espectáculo político, también en el mundo de los roles del poder, y no podría ser, Armandito, la excepción, para que este presidente lo tenga en cuenta y lo reclute, en momentos de sobrevinientes aprietos políticos, incluso, electorales, si es que le da la soberana gana, cuando así lo considere, y parece que así ha sido, porque es indiscutible que el lenguaraz político barranquillero puede ayudarle a remar en las hediondas aguas del congreso. Eso no tiene necesariamente que revolverse con los extemporáneos argumentos feministas relacionados con los mediáticos bochinches de Armandito con Laura o con Adelina. Tengo que reconocer que me parecieron correctos los ingredientes sumados a la discusión por el muchacho Juan David, Ministro de Cultura, a propósito del rifirrafe periodístico sostenido con los Danieles. Ahora bien, que quede claro que no estamos exonerando a Armandito de nada, porque no se trata de exculparlo de sus pretéritas cagadas, simplemente es que el país no debería seguir sometido a un régimen de opiniones que pretende abrirse paso en los caminos del poder, atropellando las lógicas de la democracia, sobre todo del sentido común. El muchacho Juan David, con el mayor desparpajo, admite estar complacido con la llegada de Armandito al tercer piso de la casa de Nariño, defendiendo su rol de experto y confiable aliado en la estrategia de lidiar los incendios derivados de los comprobados excesos de la mayoría de los congresistas de la oposición, incluso, de los otros. Ya le dije a mi compadre Inocencio que, si yo fuera Gustavo Francisco, nombraría ipso facto, de manera inmediata, a Armandito como Ministro del Interior pa ´que se acabe la vaina y definitivamente alejar el demonio del golpe blando. Sólo así se podrían desembarazar los caminos de la paz total y de las benditas reformas en los que amanecemos cualquier día embarcados y el siguiente sin saber si se caen las estanterías de los proyectos banderas del cambio.” ( el fragmento entrecomillado fue escrito por Antagónico Franco para la Revista Pensamiento Caribe)

 Finalmente, quisiera que el Presidente que ayudamos a elegir, doctor Gustavo Petro Urrego, tome la insólita pero democrática e histórica decisión de retirar el apoyo de su gobierno a lo que se dice que podría ser una candidatura patrocinada por su gobierno y ofrecerles a todos los aspirantes iguales y reales garantías. Desde CAUSACOLOMBIA hemos defendido la tesis del ex magistrado y Candidato Presidencial Jaime Araújo Rentería, en el sentido de que apoyaremos con patriótico entusiasmo las transformaciones exitosas gestionadas y defendidas por este gobierno, también que conservaremos la INDEPENDENCIA para disentir y rectificar en lo que fuese necesario enmendar.

 

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