lunes, 22 de febrero de 2016

APUNTES PARA UN DEBATE

Apuntes para un debate:
1- Debemos distinguir entre la cuestión coyuntural del fenómeno mediático de la prensa, sumada la reacción explosiva de las redes sociales y el asunto eminentemente estructural de la profunda marginalidad, pobreza y hambre de La Guajira. Permítaseme hablar sólo de La Guajira Wayuu, que es donde hoy está encuadrado el debate nacional.
2- Dentro del nivel NO estructural podríamos incluir la que hemos denominado corrupción contemporánea, es decir, todo lo que se ha dicho que ocurre en el ICBF, el inservible Sistema de Salud Pública, la politiquería de las entidades territoriales, el fenómeno del niño, los prolongados veranos del desierto, etc. Incluso, si quisiéramos, podríamos enlistar en esa categoría o rango a todo lo malo que se diga del presidente Maduro y su explicable cierre de frontera, lo mismo que los hábitos electorales de la peor politiquería nacional que han contagiado e invadido la mismísima cultura Wayuu.
3- Es imposible eludir a la hora de un serio y profundo debate público el riguroso examen de las responsabilidades colectivas, grupales e individuales, aunque ese debería ser el principal reto de los organismos de control, los cuales, dicho sea de paso, también han incurrido en evidente complicidad y encubrimiento, por lo menos en grave omisión de sus funciones. Y si quisiéramos detenernos en el examen académico de los orígenes de la corrupción republicana, que parecería ser sistémica, estaríamos forzados a encontrar en el cogollo del despelote a importantes actores y partidos de la política nacional. Claramente, no se trata de justificar, defender o exculpar a los jefes políticos de La Guajira, pero sí de contextualizar correctamente el análisis y derivar de ese propósito unas conclusiones serias sobre un tema que tiene raíces nacionales. Ojalá tengamos la suerte que del estudio que haga el Sistema Interamericano de los Derechos Humanos se desprendan órdenes a las autoridades colombianas correspondientes, por parte de la Comisión o la Corte, las cuales podrían arrojar las luces indispensables para dilucidar mejor las violaciones y enderezar el rumbo.
4- Pero tratemos de llegar al meollo del tema y veamos cual es el problema estructural que más temprano que tarde habrá de abordarse por diferentes caminos para corregir la marginalidad y otros males que terminan en los dramáticos niveles de desnutrición, muerte y la peor degradación de la Dignidad Humana:
4.1 Empecemos afirmando y reconociendo que el Pueblo Wayuu tiene una basta y compleja territorialidad en Colombia y Venezuela. El municipio de Uribia, capital indígena de Colombia, solamente tiene una extensión de casi 9000 kilómetros cuadrados y es la entidad territorial de mayor área en el Departamento de La Guajira. Agreguémosle a la anterior realidad los índices geográficos y demográficos de Manaure, gran parte de Riohacha, Maicao, Albania, Hato Nuevo, Barrancas, Fonseca, Distracción, principalmente. Y para aproximarnos a una idea del contexto sociológico y complejidad del problema, digamos que es de tal magnitud el potencial poblacional Wayuu en el hermano país que solamente en la ciudad de Maracaibo existen no menos de setenta populosos barrios habitados por familias de la etnia ( colombo venezolanas ), aparte del alto número de habitantes de Mara, Sinamaica, Moján, Paraguaipoa, Guarero, Carretal, Guana, Machiques y muchas veredas y rancherías de esta frontera caracterizadamente Wayuu. Pongámonos de acuerdo entonces en que no es posible analizar unilateralmente la crisis del Pueblo Wayuu si no lo hacemos mirando lo que ocurre en su rigurosa dinámica binacional, máxime si la singular característica política, cultural y geográfica del pueblo indígena nos obliga a comprender el indispensable contexto integral de la etnia. Eso también explica en bastante medida la generalizada aseveración de que el cierre abrupto de la frontera colombo venezolana en el Zulia, constituye un quiebre en la economía de la población indígena, precipitando los lamentables niveles de desabastecimiento, hambre,desnutrición y muertes asociadas a estos fenómenos. Digamos que es un error afirmar que esta es la causa más importante del fenómeno de desnutrición y sus peores consecuencias, como lo sería prescindir de ella a la hora del análisis profundo y concreto. Se desprende de lo anteriormente dicho que siendo válido el aserto mencionado, también deberá serlo que antes de que ocurriera el aludido cierre fronterizo el relativo bienestar del pueblo indígena emanaba de las gangas y privilegios originados en la economía y tolerancia venezolanas.
4.2 Hemos afirmado con frecuencia, y ahora con más razón, a propósito de la crisis alimentaria actual, que a La Guajira Wayuu no sólo se le ha negado el goce efectivo de adecuados y eficientes Sistemas de Salud Pública y de Bienestar Social, sino que también de manera increíble la mayoría de sus Derechos Fundamentales Especiales.
4.2.1 Comencemos diciendo, a manera de prefacio, que es simplemente inaceptable, desde la óptica del respeto de los Derechos Humanos Internacionales, que el ser humano Wayuu tenga la increíble y triste necesidad de usar simultáneamente dos cédulas de ciudadanía, una colombiana y otra venezolana, para desenvolverse en uno u otro país, dentro su territorio ancestral. Aquí no hay un simple problema de doble identificación, de falsa identificación, que se prestaría y se presta para todo tipo de irregularidades y conjeturas, mucho menos un saludable ejercicio de la doble nacionalidad, sino un desastroso atentado contra el Derecho a la Identidad Personal, lo cual es sumamente grave, en la medida en que de contera se atropella el Interés Superior del Niño, consagrado internacionalmente como un derecho absolutamente respetable. Consecuente con lo anterior es menester introducir urgentemente una norma binacional consensuada por ambos países para remplazar el histórico adefesio identitario por una Cédula Única Wayuu, de la cual se desprendan derechos y deberes ciudadanos respecto a Colombia y Venezuela, los cuales deberán reglar mediante tratado semejante violación a los Derechos Humanos. De no hacerse voluntariamente, habría que esperar una orden internacional en el mismo sentido de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, para corregir este primer entuerto estructural y estratégico del Pueblo Wayuu que incide profundamente en la vida de sus habitantes.
4.2.2 A este drama le tenemos que sumar la degradación de la Identidad Colectiva del Pueblo Wayuu proveniente del menosprecio constitucional y desdén gubernamental, circunstancias estructurales que hacen nugatorio el concepto jurídico y político de Pueblo y convierten la la importante etnia en una simple montonera de personas o individualidades diferentes. Nótese cómo indeliberadamente, pero de manera reiterada e inveterada, se hacen referencias a la Comunidad Wayuu para aludir al Pueblo Wayuu. Aparentemente es un tema de retórica política, pero es realmente un asunto estructural y de fondo del funcionamiento de los Estados respecto al tratamiento de sus deberes constitucionales frente a un pueblo de tanta jerarquía sociocultural. Sin adecuar los Estados ( Colombia y Venezuela ) a una razonable modificación, edificada consensualmente con los líderes y jefes de la etnia, será imposible instalar debidamente el respeto a la Diversidad Étnica y Cultural, la Autonomía con todas sus arandelas en materia de Competencias, el Derecho Electoral Propio, el Autogobierno, etcétera.

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