sábado, 16 de julio de 2016

¿METIDA DE PATA? o FRANQUEZA


¿METIDA DE PATA? o FRANQUEZA.

Por: Armando Pérez Araújo

La respuesta del presidente Santos a la pregunta de un calificado asistente del Foro Económico Mundial ha suscitado una avalancha de críticas, especialmente de quienes tienen el rol de formadores de opinión. Se ha dicho que constituye su peor metida de pata desde que se desempeña como gobernante. Al presidente se le ha linchado desconsideradamente por las que lucen como palabras suyas amenazantes para forzar ilegítimamente el sí por el plebiscito a favor de la paz de los colombianos. No se le ha dispensado a Santos ninguna clase de atenuantes, incluso, en contraste se ha expresado la conmovedora tesis de que en ese mismo tema las Farc han sido más tiernas, prudentes y juiciosas que las desbocadas advertencias del presidente. Quienes descalifican la sinceridad del mandatario hubiesen preferido escucharle que si los colombianos optáramos por declarar inviable la búsqueda de la paz, la guerrilla se cruzaría de brazos a pensar con nostalgia y a punta de canciones y poesías su incierto futuro político, o que saldría despavorida a huir al exterior de las escalofriantes amenazas de la ultraderecha colombiana, o que la pedagogía política del doctor de la Calle y Jaramillo en la Habana alcanzará para eventualmente disuadir a Timochenko para que imparta perentorias órdenes de rendición y sometimiento a sus huestes actualmente asentadas y desprotegidas en las montañas de Colombia. El colmo de la desfachatez e irresponsabilidad de estos opinadores de profesión es haber calificado de terrorista al presidente por haber divulgado que posee amplísima información sobre la tendencia militar de la guerrilla de adentrarse a tirar plomo en las ciudades, en caso de que no prospere este esfuerzo internacional y democrático de buscar la paz de los colombianos. La columnista española, recientemente secuestrada y liberada por la presión de los demócratas, también por la prudencia del gobierno, de la peor forma, de manera irrespetuosa, trató de mentiroso al presidente Santos, y retorció con tanta perversidad y alevosía sus palabras, que dijo que éste lo que quiso decir fue que la vida de los campesinos vale menos que la vida de los citadinos. No hay derecho a tanta perrería a nombre de la libertad de expresión, máxime si se atenta, además, contra las esperanzas internacionales de la paz en un país que lleva sesenta años de guerra.

Claro que es factible que el presidente tenga información amplísima, claro que es su obligación tenerla, claro que es su obligación divulgarla, y qué mejor oportunidad de hacerlo en el Foro Económico Mundial donde se supone que están circunstanciados los representantes y analistas del poder económico empresarial internacional.

Al contrario, es hora de exigirles a los gobernantes total transparencia de la problemática social y que expresen con absoluta crudeza, sin sutilezas, los riesgos de que en esta tarea de arribar a la paz perdurable y sustentable conllevan creerles a los propagandistas de la guerra. 

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