miércoles, 13 de octubre de 2010

Robledo sigue defendiendo suerte de Marmato

Las transnacionales canadienses, el Tiempo y Marmato
Carta del senador Jorge Enrique Robledo a Roberto Pombo, director de El Tiempo, 12 de octubre de 2010.
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Es notoriamente exagerada, falsa, la afirmación del enviado especial de El Tiempo a Marmato, Caldas, cuando dice que en 2006 “una avalancha se llevó la alcaldía, la plaza, la iglesia y 92 casas”.
Seguramente, tal desproporción se explica porque su corresponsal fue a Marmato, dice la crónica (Oct.11.10), “por invitación de Medoro” Resources, la minera canadiense que tiene como meta destruir todo el casco urbano del municipio para montar una gran explotación de oro a cielo abierto.
No es casual que en Colombia, donde hay miles y miles de viviendas en riego y por todas partes, solo se esté en la tarea de desplazar a los marmateños, preciso donde el capital extranjero tiene el plan de extraer 7.5 millones de onzas de oro.
Y el debate, señor Director, no es solo sobre la legitimidad de desplazar a millares de marmateños que se resisten a perder su pueblo, sino sobre quién va a pagar el daño en caso de que la trasnacional se salga con la suya: si los extranjeros que se lucrarán en grande con el negocio o si Caldas y Colombia si se sigue dando pábulo a la falsedad de que hay que desplazarlos por riesgo.
La empobrecida Gobernación de Caldas lleva lustros invirtiendo en el desplazamiento de Marmato para lucrar a unos extranjeros que a la postre pagarán unas regalías insignificantes (entre el 1 y el 3.2 por ciento). La Colombia Golfields, otra minera canadiense a la que la Medoro le adquirió los derechos, compró y cerró más de cien minas y con total impunidad sometió a Marmato a una crisis social sin precedentes, al tiempo que anunció que “el coste total (del desplazamiento) podría estar alrededor de los 20 millones de dólares, con la posibilidad de compartir este gasto con el gobierno”.
El colmo de los colmos sería que a los marmateños los desplazaran para hacerle el negocio a la Medoro, que también se quedo con la Frontino Gold Mines, en Segovia, Antioquia, y que el resto del desplazamiento lo pagaran la Gobernación de Caldas y el gobierno nacional.

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