jueves, 15 de octubre de 2015


FRONTERA Y ROTO

Necesitamos diferenciar entre frontera y roto para colegir que lo que necesitaba Maduro era tapar o remendar el roto y no cerrar la frontera con el país hermano, máxime si el llamado cierre implica medidas perturbadoras de la territorialidad indígena, así se pregone lo contrario. Quienes vivimos en zona de esta frontera entendemos que era útil y legítimo para los venezolanos tapar el hueco que había en la frontera física. Sería necio e injusto no reconocer el alcance de este fenómeno de descomunales proporciones. El país debe saber que ese desangre de la economía venezolana no sólo golpeaba los niveles mínimos de abastecimiento interno del hermano país, sino que introducía ingredientes de desestabilización a informales economías como la de Maicao y muchas otras poblaciones de la costa. Un hecho anecdótico, cuyo desenlace me produjo indignación, pero que sirve para ilustrar el fenómeno es el siguiente: un pan venezolano que en las calles de Maicao costaba normalmente, antes de la crisis, $7.000 cada uno, en momentos del apogeo del roto, estudiantes del vecino país lo venían a vender por menos de $2.000, cada uno (3X5). Muy pronto, el alcalde y la policía nuestra expulsó o deportó a los estudiantes, máximo cinco vendedores, que traían el delicioso pan venezolano para rebuscarse la vida. Lo que me indignó fue la rapidez con la que actuaron nuestras autoridades para atacar al inofensivo fenómeno migratorio. A lo mejor actuaron dentro del marco de la ley, que es lo más triste, mientras impávidos veíamos pasar camiones y tracto mulas con todo tipo de mercancías y personas. Mi amigo Héctor, que acostumbraba comprar los tres panes para no llegar a Mingueo con las manos vacías ante sus tres nietos, se sintió ofendido en lo personal y me dijo: no son capaces nuestros alcaldes y policías de canalizar estos beneficios de la dieta de los guajiros, pero sí se hacen los de la vista gorda para ver pasar los grandes volúmenes que salen del roto venezolano. Volviendo al inicio: bastaba con tapar el hueco y curar el roto. No era necesario sentar el precedente de cerrar la frontera, con todo lo que ello implica.

 

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