martes, 16 de noviembre de 2010

Nuevo Debate plantea el Senador Jorge Enrique Robledo (Algo Peor que Agro Ingreso Seguro)

Peor que Agro Ingreso Seguro
Jorge Enrique Robledo, Bogotá 10 de noviembre de 2010.
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Un banquero diría que el Estado está en “alto riesgo” de perder en solo tres sectores del agro una porción importante de los 438 mil millones de pesos que les prestó por la Línea Especial de Crédito a Exportadores. Porque la revaluación los tiene en crisis profundas, los deudores no dieron suficientes prendas en respaldo de los préstamos y estos están asegurados por el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG), lo que significa que si los endeudados no pagan, automáticamente paga el gobierno a través del FAG, que luego verá si logra recuperar esos recursos públicos. En flores hay 270.000 millones de pesos, en camarones, 39.000 millones y en banano y plátano, 128.000 millones. Entre lo pagado y lo por pagar en el corto plazo por el FAG van 69.000 millones de pesos, 57.000 millones por cuenta de floricultores. Y eso que se trata de créditos contratados hace poco, entre 2008 y 2009, y con períodos de gracia de hasta 36 meses y plazos de 7 años, condiciones que también indican que las cosas pueden agravarse.
Peor que la situación es la manera como se llegó a ella. Este programa lo creó la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, donde tenían silla, entre otros, Andrés Felipe Arias, el gerente del Banco de la República y el Director de Planeación Nacional de ese entonces. Con una decisión para la que ni siquiera se reunieron, y a partir de un documento técnico inconsistente, definieron condiciones que de manera sistemática aumentaron lo que en el mundo de las finanzas llaman el “riesgo moral”, que llega a su cúspide cuando para el deudor resulta mejor negocio no pagar sus obligaciones que sí hacerlo. Así, el monto máximo a financiar por estos créditos Finagro se pasó del 80 al 100 por ciento del costo del proyecto, la garantía FAG, que para los grandes productores no pasaba del 50 por ciento de la deuda, se llevó para todos al 100 por ciento y, en un acto inaudito, se determinó que las garantías colaterales de los endeudados –que se supone servían para proteger en algo al FAG– no tenían que cumplir “con los requisitos de idoneidad” determinados por las normas anteriores.
Se trata, además, de recursos concentrados entre pocos y muy poderosos. Las subsidiarias de las trasnacionales Dole (flores) y Chiquita Brands (banano) lograron 86.600 millones de pesos. El grupo Nannetti, incluidos los 44.700 millones de las empresas que le compró a Dole, debe 74.000 millones. En banano, 86 beneficiarios, el 4.7 por ciento, concentran el 67 por ciento de la plata, mientras que 1.387 apenas toman el 3 por ciento. Debe saberse, además, que todos los créditos del programa son subsidiados, subsidios que hasta hoy le han costado al Estado 27 mil millones de pesos.
En el debate en la Comisión Quinta del Senado también se demostró que el 40 por ciento de las personas naturales que le aportaron a la campaña de Andrés Felipe Arias eran floricultores, un porcentaje sobresaliente porque apenas hay unos 300 productores. ¡Pero cómo negar que tienen razones para adorarlo! Y se confirmó que eran ciertos los cargos de Daniel Coronell en contra de la ministra de Ambiente, Beatriz Uribe Botero, gerente nacional de la campaña de Andrés Felipe Arias. Ella aceptó que “como voluntaria gestioné recursos para” la Corporación Colombia Cambió y que la directora de la campaña de Arias en el Valle, en respuesta a petición suya, consiguió aportes para Colombia Cambió de conocidas y grandes empresas. Y es ilegal que las personas jurídicas financien candidaturas (todo el debate en http://www.moir.org.co/IMG/pdf/002.pdf)
El debate no fue, como también lo advertí en el de Agro Ingreso Seguro, de principios en contra de la producción empresarial y los subsidios agrícolas, porque el campo debe ser de tipo dual, de campesinos e indígenas y empresarios y jornaleros con garantías laborales, en el que todos prosperen. Pero sí se demostró otra vez el criterio plutocrático del reparto de los escasos recursos públicos, el cual excluye a muchos que los necesitan con urgencia y carecen de las posibilidades que sí tienen los mayores inversionistas.
Las flores son un buen ejemplo de cómo la revaluación está destruyendo la producción nacional y que gran parte de esta crisis se la han puesto a pagar a los trabajadores, en este caso 70 por ciento mujeres, mediante condiciones laborales inicuas. Y muestra también cómo es que algunos son fanáticos de los Presidentes neoliberales, que mantienen el peso revaluado, mientras logran que esos mismos gobernantes usen los recursos públicos para salvarlos a ellos, y solo a ellos, de los efectos del libre comercio. Neoliberalismo, sí, pero para lo demás. El viejo truco regresivo de separar la suerte personal de la de la nación, que está en la base del desastre social de Colombia.

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